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La epicondilitis o “codo de tenista” es la inflamación de los tendones que unen la musculatura del antebrazo y de la mano con el codo

Epicondilitis o “codo de tenista”

¿Qué es la epicondilitis?

La epicondilitis o “codo de tenista” es la inflamación de los tendones que unen la musculatura del antebrazo y de la mano con el codo y es la encargada de controlar los principales movimientos de la mano. Cuando se usan estos músculos repetitivamente con una actividad excesiva, se producen pequeñas microlesiones en el tendón que con el tiempo lleva a que se presente dolor en la zona.

Esta lesión se da con más frecuencia entre los 35 y los 54 años en el codo que corresponde a la mano dominante. Además existe una relación clara con la práctica de deportes de raqueta o algunas profesiones como pintores, trabajadores de la construcción, jardineros, mecánicos, carniceros…

¿Qué síntomas tiene?

La evidencia más usual de epicondilitis es el dolor en la cara externa del codo que suele venir acompañada de impotencia funcional. En ocasiones, el dolor aparece en movimientos como elevar un objeto o provocar una rotación, como por ejemplo, el gesto de llenar un vaso sujetando una jarra. Otro de los síntomas de la epicondilitis es que, palpando la zona, se aprecia dolor punzante en la parte lateral externa del codo.

Este tipo de dolor en el codo suele ser constante y sordo y puede irradiarse hacia la muñeca y el antebrazo. Además el dolor aumenta contra la resistencia, es decir, al flexionarlo o haciendo fuerza contraria.

Otra lesión muy parecida es el “codo del golfista” que se debe al uso excesivo de los músculos que usamos para cerrar los puños y el “codo de escalador” que produce dolor profundo en la parte interna del brazo.

Epicondilitis o "codo de tenista"

La epicondilitis o “codo de tenista” es la inflamación de los tendones que unen la musculatura del antebrazo y de la mano con el codo

Nuestro tratamiento de la epicondilitis

En nuestra clínica tratamos este tipo de lesión con nuestro inductor de analgesia Physicalm que, combinándolo con tratamientos de fisioterapia, consigue reducir progresivamente la inflamación del tendón y el dolor que produce, hasta hacerlo desaparecer en una media de tres sesiones, obteniendo unos resultados de recuperación asombrosos.

Por otro lado, y teniendo en cuenta el origen tendinoso, nuestros médicos aconsejan el reposo de esta articulación ya que es fundamental para detener los ejercicios repetitivos en posiciones forzadas y complementar el tratamiento rehabilitador.

En casos extremos y crónicos de epicondilitis, nuestro experto recomienda acudir a la operación quirúrgica a fin de liberar el tendón del hueso y poner fin al dolor.

Prevención de la epicondilitis

Nuestros especialistas nos recuerdan que la higiene postural es el mejor método para prevenir una epicondilitis. Realizar los movimientos con una técnica adecuada provocará que los tendones no se sometan a tensionen de exageradas. Corrigiendo estos movimientos, se evitan los vicios posturales tan nocivos para las estructuras tendinosas y de esta forma, se disipan las posibilidades de lesión.

Por otro lado, también aconsejan dar descanso a estas estructuras después de sesiones de actividad elevada ya que esto puede contribuir a evitar la aparición de esta patología así como los estiramientos https://traumatologiahellin.wordpress.com/ejercicios/epicondilitis-codo-de-tenista/ y los masajes preventivos que son altamente beneficiosos y el uso de ortesis o coderas elásticas.